Lograr que tu suelo brille no es tan difícil como parece.
No requiere la compra de productos caros, ni el esfuerzo de muchas horas.
Luce tu suelo en perfectas condiciones con estos consejos expertos.
Cómo limpiar el suelo porcelánico según el acabado
No todos los porcelánicos son iguales, y no se pueden tratar de la misma manera.
Un acabado brillante no se limpia con los mismos productos que una superficie veteada.
Para lograr un mantenimiento impecable, el primer paso es identificar los tipos de suelo y como limpiarlos.
Cada superficie requiere una técnica diferente, te explicamos los distintos tratamientos.
Cómo limpiar suelo porcelánico mate
El suelo mate es muy elegante, pero las pisadas y la grasa se marcan con facilidad.
Para mantenerlo impecable, la clave está en evitar productos que dejen residuos.
Para conseguir el mejor resultado, te recomendamos seguir esta rutina:
- Elimina el polvo: barre bien toda la superficie antes de humedecerla para evitar que el polvo se convierta en barro.
- Utiliza agua tibia y un jabón limpiador suave: es la combinación ideal para desinfectar sin dañar el material ni alterar su color.
- Escurre la fregona al máximo: el exceso de agua perjudica al acabado mate. Evita encharcar el suelo para que se seque rápido y no queden marcas.
- Dosifica el producto: usa la cantidad mínima de detergente recomendada por el fabricante. El exceso de jabón es el principal culpable de los suelos pegajosos.
Si quieres un acabado perfecto, haz una última pasada solo con agua limpia o añade un chorro de vinagre blanco al cubo.
Cómo limpiar suelo porcelánico con brillo
El acabado brillante aporta una gran luminosidad, pero es delicado con los reflejos y las marcas de agua.
El mayor error es buscar el brillo mediante ceras o productos abrillantadores comunes.
Para mantener su efecto espejo intacto, te recomendamos esta rutina:
- Pasa la mopa o aspiradora: elimina partículas de arena o polvo antes de fregar. El porcelánico brillante se raya con facilidad si se arrastra suciedad.
- Usa agua tibia y un limpiador suave: evita los productos jabonosos que dejen residuos. Con poca cantidad de producto es más que suficiente.
- Usa una fregona de microfibra: este material absorbe mejor y no deja pelusas. Asegúrate de escurrirla muy bien.
- Sécalo rápido: pasa una mopa seca o un paño de microfibra tras el fregado. Así evitarás las gotas marcadas al trasluz.
Un chorrito de alcohol de quemar o de vinagre blanco en el agua de fregar, ayuda a que el suelo se seque al instante y potencia su brillo natural.
¿Y para limpiar las juntas del suelo porcelánico?
Las juntas son de un material poroso que absorbe grasa y suciedad con mucha facilidad.
Limpiarlas requiere una técnica adecuada.
Para devolverles su color original, aconsejamos este método sencillo:
- Prepara la mezcla: agua tibia con bicarbonato de sodio hasta formar una pasta. Si la suciedad está muy incrustada, puedes usar vinagre blanco de limpieza.
- Aplica y deja actuar: extiende la mezcla sobre las juntas y déjala reposar unos diez minutos para que ablande la suciedad.
- Frota sin dañar: usa un cepillo de dientes viejo o uno específico para juntas. Frota con suavidad a lo largo de la línea, así evitarás rayar el porcelánico.
- Aclara y seca: retira los restos con una bayeta húmeda y friega el suelo para eliminar cualquier marca.
Evita el uso de espátulas u objetos punzantes para rascar la suciedad. Podrías levantar el rejuntado y provocar filtraciones de agua bajo las baldosas.
Mantenimiento diario del suelo porcelánico
El secreto está en un mantenimiento constante y correcto.
Al tratarse de una superficie muy poco porosa, protegerla de la suciedad diaria es más sencillo de lo que parece.
Para asegurar una conservación óptima, integra estos hábitos:
- Evita la acumulación de suciedad: el polvo de la calle y la arena actúan como una lija invisible. Pasa una mopa suave a diario, especialmente en las zonas de paso.
- Actúa rápido ante los derrames: si se cae café, vino o aceite, límpialo al instante con papel absorbente. Dejar que los líquidos se sequen complicará su limpieza posterior.
- Controla la humedad: utiliza siempre agua limpia y escurre bien la fregona. El exceso de humedad estancada no favorece al brillo natural.
- Usa felpudos en las entradas: una alfombra o felpudo en los accesos de tu hogar retiene muchos residuos y humedad que arrastramos en los zapatos.
Establece un día a la semana para fregar solo con agua tibia. Esto ayuda a eliminar de forma progresiva los restos de producto de limpieza que se van acumulando.
En Las Nieves, como profesionales de la limpieza, sabemos que conocer el cuidado exacto de tus superficies garantizará que tu casa luzca siempre con brillo y frescura.
